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Plantearse hacer unas oposiciones ha estado en la mente de casi todos nosotros, como proyecto alternativo o fórmula para obtener un trabajo estable. Sin embargo, alcanzar esa tranquilidad cuesta lo suyo: es una maratón que pondrá a prueba tu paciencia y pericia a la hora de memorizar.

No es un camino de rosas, pero hacer una oposición será más viable si se siguen estos puntos concretos que te ayudarán a saber cómo afrontarla sin perder la cabeza:

Usa solo documentación oficial

Muchos de los requerimientos que encontrarás son comunes a buena parte de las oposiciones, pero normalmente se producen variaciones e incorporaciones en el temario de las que debes estar alerta. Por ello, es de vital importancia chequear con anterioridad todos los canales y fuentes que están a tu disposición, eligiendo los de mayor fiabilidad: BOE, Servicios al Ciudadano del Ministerio de Justicia, webs oficiales dedicadas a cada oposición, centros especializados, foros de opositores en la red, etc. Toda información es necesaria, así que no te quedes atrás y estudia con garantías. 

Estudia en sesiones cortas

Para enfrentarte al estudio tienes que evitar saturarte. Optar por pequeñas sesiones mejorará tu capacidad memorística y te ayudará a exprimir mejor el tiempo disponible. Es conveniente parar cada media hora aproximadamente, ya que el umbral de cansancio se produce a partir de los 25-30 minutos. No olvides que el cerebro es un músculo, y has de cuidarlo aportándole las pausas que necesita para entender y retener mejor. 

estudiar unas oposiciones

Calendariza los tiempos que vas a invertir

Una oposición es una carrera de fondo que puede llegar a durar años, por lo que no conviene que te encierres en casa como un monje de clausura. Esta vía te llevará al agotamiento y a la frustración, y en el peor de los casos puede hacer que abandones el estudio. 

En una primera etapa conviene invertir media jornada aproximadamente. Cuatro horas es un periodo accesible que irá haciendo que entres en calor para futuras sesiones mucho mas extensas. Es como hacer deporte, si el primer día corres 2 horas, más probable es que durante la semana tengas agujetas y acabes por procrastinar. 

Este periodo de entrenamiento estudiantil durará aproximadamente 3 meses, y a partir del trimestre puede ampliarse el jornal a cinco horas, alcanzando las 6 en la cuarta mensualidad. Una vez cumplido el semestre, es el momento de abordar una jornada laboral completa: 8 horas como todo trabajador corriente y moliente. 

De 9 a 13 y de 14 a 18 es un horario perfectamente viable, que te permitirá conciliar con otras actividades. Puedes seguir esta rutina 6 días a la semana y descansar el domingo, como hace casi todo el mundo. Establece un esquema realista, no seas anárquico y respeta el planning para poder acercarte a tu meta.

Además, hay que realizar simulacros de exámenes cada 30 días: a través de tests o pruebas de desarrollo en función del temario y los exámenes que tengas a la vista. Fija un día al mes y señálalo en tu agenda como una cita irrevocable. 

Sigue una rutina de estudio definida

Todo debe comenzar con una lectura tranquila, focalizada en la comprensión y análisis del temario. 

El segundo paso es el subrayado. Aquí lo que hacemos es seleccionar los puntos clave que encontraremos en cada bloque, resaltando lo importante y esquematizando lo que se va a memorizar. 

Acto seguido viene el resumen. Esta parte es crucial, porque supone un verdadero esfuerzo de síntesis y retención. Aquí se filtra lo verdaderamente relevante, la esencia de lo que nos van a preguntar en el examen. 

Una vez concluidos los resúmenes, es el momento de llevar a cabo los esquemas. Estas estructuras son tremendamente útiles, porque nos ayudan a recordar palabras e ideas clave con verdadera facilidad. 

Y finalmente llega lo más engorroso: memorizar el contenido. Probablemente pienses que es imposible recordar todos y cada uno de los puntos, pero no debes desesperarte en tu cometido. La constancia es la clave a la hora de afrontar una oposición, y en esto debes valerte de toda tu paciencia. Existen manuales nemotécnicos de los que te puedes valer, amén de determinadas guías de estudio que son de verdadera utilidad.

Como colofón tenemos el repaso, la etapa más agradecida y próxima a la realización del examen. Aquí la autoestima se reactiva, así como el positivismo ante la cercanía del objetivo que tenemos en mente. 

Descansa bien

De nada servirá el esfuerzo intelectual que vas a realizar si no descansas correctamente. Como hemos dicho, hay que encarar las oposiciones como si de un empleo se tratase, y al igual que te acostabas pronto para ir al trabajo, debes hacer lo propio para acudir a la biblioteca. Duerme al menos 8 horas al día, alimentante correctamente y reserva al menos 24 horas libres, para pasarlas con tu gente y no pensar en absolutamente nada. Recompénsate y procura hacer deporte con regularidad, te ayudará a soltar toda la carga de estrés y a conciliar el sueño de manera casi inmediata. Correr 45 minutos después de una jornada de estudio es una idea magnífica. Sal de tu zulo, no te encierres y coordina los tiempos para ser eficiente. 

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Sé realista y flexible contigo mismo

No seas un tirano durante los meses de oposición. Nadie es perfecto y todos somos susceptibles de fallar, siendo lo importante el como nos levantamos y retomamos nuestros proyectos. Lo más probable es que más de un tema te resulte complicado, y que encuentres pasajes verdaderamente difíciles de memorizar. Por ello, has de preparar psicológicamente para afrontar estas etapas siendo resolutivo y con tolerancia al estrés. Desesperar es lo último que hay que hacer, ya que entraremos en una fase de bloqueo de la que es prácticamente imposible salir. No te castigues, se coherente y piensa que cada paso que das te acerca a tu trabajo ideal. 

Apúntate a una academia

Este punto es capital. Muchos se plantean hacer las oposiciones por su cuenta y riesgo, sin contar con la ayuda de profesional en la preparación de las mismas. Esto es un error, por lo que apuntarse a una academia es la alternativa ideal para garantizarte un apoyo y seguimiento sin fisuras. Yendo a clase y a tutorías personalizadas tendrás acceso a profesores que resolverán todas tus dudas, con un know-how que no encontrarás en ningún otro lugar. Como colofón, te avisarán de cualquier modificación, ampliación o rectificación en el temario, además de proporcionarte los exámenes de pasadas ediciones. En Atem formación encontrarás al equipo de profesionales que necesitas para lograr tu objetivo. 

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